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Hay quienes retroceden mucho más en el tiempo para
explicar el nacimiento de la población zaragozana,
a la cual relacionan con Nertóbriga, aldea romana
de origen celtíbero hoy desaparecida. Pese a que
no debía estar muy lejos del lugar en el que ahora
se levanta Ricla, no se ha encontrado hasta la fecha ninguna
prueba que demuestre dicha vinculación.
Volviendo al medievo, hay que recordar que las órdenes
militares del Temple y los Hospitalarios mantuvieron en
el municipio sendas encomiendas, las cuales convivirían
durante cierto tiempo para refundirse más tarde en
una sola. En el año 1394, la localidad se convirtió
en cabeza de un señorío feudal que se desarrollaría
durante varios siglos y que adquiriría una notable
importancia, hasta el punto que la Casa de Ricla sería
incluida en 1528 por el emperador Carlos V entre las ocho
grandes casas nobiliarias del Reino de Aragón. Los
condes de Ricla mantuvieron su jurisdicción hasta
el 1811, año en el que las Cortes de Cádiz
decretaron la extinción definitiva de los señoríos.
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La
silueta de la torre se recorta en el atardecer. |