Vista parcial del porche del Ayuntamiento
de Ricla.
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La calle de la Cruz es seguramente la más importante
de la villa. Dicha cruz, hoy de hierro y de principios del
siglo XX, sustituyó a otra de piedra, símbolo
de los cristianos que vivían en la zona baja. En
esta vía se han conservado varias casonas destacables,
como la que ocupa el número 9: un edificio con bella
puerta de piedra adintelada, tal vez remodelada en el siglo
XVIII. Por su parte, la casa del número 19 es de
gusto neoclásico, del siglo XIX. También tienen
interés las que van numeradas con el 35 y el 37,
así como la que ocupa los números 45 y 47,
con escudo y bello balcón con reja del siglo XIX.
Además, en el chaflán con la calle Freisleva
está el comercio de los Vera, con fachada decorada
con yeserías de principios del siglo XX. Siguiendo
por esa última calle, con hermosas portadas de piedra
negra en la acera de los pares, se llega a un interesante
edificio del siglo XIX situado junto a la iglesia, que fue
escuela, Ayuntamiento durante un tiempo y, ahora, Casa de
Cultura. También de interés son las numerosas
bodegas de Ricla, situadas en torno al Barranco Santo. Por
encima de las laderas asoman las “lumbrarias”:
chimeneas de respiración vertical de formas muy diversas
y llamativas, monumentos importantes de la arquitectura
popular, comparables a esculturas al aire libre. Su aportación
a la belleza del paisaje es indiscutible. |